Buenos días.
Gracias por vuestra presencia en este acto, en el que intentaré hablaros de un tema tan fascinante y trágico, como posiblemente desconocido para muchos de vosotros: el papel de la masonería durante la Guerra Civil española.
Mi deseo es hacerlo desde la historia veraz y documentada, sobre personas con vidas truncadas, por pensar que, en el mundo y en la sociedad española, se podía vivir en libertad y no ser perseguidos por las ideas.
También quiero deciros, desde mi condición masónica, que lo haré sin partidismos de ninguna clase, porque formo parte de una Institución de Formación del Ciudadano, en la que trabajamos con valores, y, uno de ellos, fundamental, es buscar lo que une a los seres humanos por encima de intereses personales.
Para nosotros: Unir es ese sonido vocal que no tiene fronteras.
Puedo decir que la masonería fue una de las instituciones más perseguidas por el franquismo. Pero antes de ser demonizada, fue una parte muy activa de la vida intelectual y política de España, al confluir en sus logias hombres y mujeres de las diferentes ramas del saber humano, en cuyas reuniones se analizaba la realidad del mundo.
Esta forma de trabajar en las reuniones masónicas era considerada un peligro para las minorías que ostentaban el poder en sus diferentes formas de control sobre la mayor parte de la sociedad.
Sin embargo, en los años anteriores a la Guerra Civil, la Masonería vivió una etapa de crecimiento muy importante.
En 1936, justo antes del estallido del conflicto, se calcula que había entre 4.000 y 5.000 masones activos en nuestro país.
La masonería estaba organizada en unas 200 logias incluidos los altos grados (en las logias trabajaban los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro y en los altos grados del 4º al grado 33º (SCME).
La mayoría de estas logias se concentraban en zonas urbanas, Madrid, Barcelona, Valencia Cádiz, Sevilla… También en Zaragoza y provincia, destacando Calatayud, y en Huesca y localidades como Barbastro.
Las logias estaban formadas por hombres y mujeres vinculados al mundo de la enseñanza, la abogacía, el periodismo, la medicina… Profesiones liberales, con ideologías diversas y republicanas, laicistas y, en muchos casos, vinculados a partidos políticos como PSOE, Izquierda Republicana o Esquerra Republicana.
Sin embargo, hay que señalar, que la masonería no era ni es un partido político, ni una organización revolucionaria. Y, como he comentado anteriormente, era y es una escuela de pensamiento, de reflexión ética y filosófica, que defendía y defiende la libertad de conciencia, la educación laica, y el progreso de la humanidad.
Con el golpe de Estado de julio de 1936 y el inicio de la guerra, los masones quedaron en el punto de mira del bando sublevado El discurso antimasónico del franquismo fue una mezcla de obsesión ideológica y propaganda política.
Según algunos analistas, en parte debido a la frustración de Franco que quiso iniciarse en la masonería y fue rechazado por su carácter belicista.
Desde el inicio del conflicto, los masones fueron perseguidos sistemáticamente en la zona nacional. Todas sus logias fueron clausuradas, sus archivos confiscado o destruidos. Y lo más grave: sus miembros fueron detenidos, torturados, juzgados y, en muchos casos, ejecutados.
Se calcula que entre unos 400 y 500 masones fueron asesinados durante la guerra y la inmediata posguerra, aunque el número exacto es difícil de determinar.
Sin embargo, podemos asegurar que fueron ejecutados unos 38 masones en Aragón, según los datos del archivo del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, de titularidad estatal, creado en 1.999.
Recordamos a algunos de los fusilados:
X–Francisco Albiñana Corrale-arquitecto-3-10-1936-
José Martí Laguardie-Abogado- 24-11-1936-
Fernando Mora Martinez-Publicista-24-11-1936-
Gil Vidosa Taberner- industrial-28-11-1936-
José Ayala Lorda-electricista-3-12-1936-
Emilio Vazquez Ariño- empleadodo-14-8-1936-
Eduardo Estebanez Blanco-militar-
Miguel Cabanellas Ferrer- militar-
X–José María Ferrer Casademont-
X– Ignacio Mantecón-
José Pantoja Flores-militar-
Francisco del Olmos Barrios-profesor-
X–Ventura Orensanz Moline-medico odontólogo-
José María Laguna Reñina- estudiante-
Pedro Merino Luna-comerciante y periodista-
Félix Gimeno Gimeno-Quimico-24-8-1936.
Es decir, durante la guerra fueron fusilados por sus ideas masónicas, maestros, abogados, diputados, artesanos… La represión fue indiscriminada.
En la zona republicana, en cambio, la masonería pudo seguir funcionando parcialmente, aunque no sin tensiones. Algunos de los sectores de la izquierda radical, desconfiaban de la masonería por considerarla burguesa o elitista.
Entiendo que este análisis de los masones fue un error, no sólo en aquellos años trágicos, sino también en la actualidad. Porque una logia representa al mundo y, por lo tanto, tienen cabida en ella hombres y mujeres sin distinción.
El ideal masónico se basa en el respeto al diferente.
Debido a la obsesión del franquismo por la masonería desde 1936 hasta 1975, el régimen desarrolló todo tipo de teorías conspirativas según las cuales la masonería estaba detrás de todos los males de España.
El de marzo de 1940 se aprobó la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, y su disolución el 2 de diciembre de 1.963, un texto que establecía penas durísimas: cárcel, exilio, e incluso, ejecuciones.
Ser masón era sinónimo de ser enemigo de la patria, aunque, curiosamente, muchas de aquellas víctimas ni siquiera eran masones.
El régimen franquista llego a decir que la Guerra Civil había sido provocada por una conspiración masónica internacional, una narrativa repetida por Franco en decenas de discursos en lo que afirmaba que luchaba contra una “conspiración judeo-masónica-comunista”, un concepto absolutamente delirante, pero eficaz como propaganda.
La masonería fue duramente golpeada, pero no extinguida, Muchos masones sobrevivieron al exilio: en México, Francia, Argentina entre otros países. Algunos retomaron su vida masónica en el extranjero, esperando tiempos mejores para su regreso.
En España, la masonería no pudo reorganizarse legalmente hasta 1979, cuatro años después de la muerte de Franco.
Hoy, al hablar de este tema, no solo hacemos justicia histórica, también lanzamos una advertencia: cuando una sociedad demoniza el pensamiento libre, cuando persigue la libertad de conciencia, cuando convierte a quienes piensan distinto en enemigos, se abre la puerta la sinrazón y la tragedia.
Recordar a los masones perseguidos, no es un acto de nostalgia: es un acto de conciencia.
LIBERTAD-IGUALDAD-FRATERNIDAD
CIENCIA-TRABAJO-PROGRESO
Muchas gracias a todos vosotros en nombre de la GRAN LOGIA DE ARAGÓN
Jesús Aznar
Presidente de la Gran Logia de Aragón Gran Oriente de Aragón
Zaragoza, 13-4-2025