Gran Maestro

GRAN MAESTRO

Francisco Latasa

Corría el año 2008.

Durante una estancia en Boston, mientras trabajaba en el Consulado General de España, había un edificio ante el que pasaba cada mañana camino de la oficina consular. Era la sede de la Gran Logia de Massachusetts.

Su imponente arquitectura, los símbolos grabados en su fachada, la librería abierta al público y el constante ir y venir de personas de toda condición despertaron mi curiosidad. Aquella imagen contrastaba profundamente con la idea de la masonería que había escuchado desde niño: una institución rodeada de misterio, alimentada por mitos y leyendas que poco parecían tener que ver con la realidad que tenía delante.

Fue entonces cuando comprendí que necesitaba conocer por mí mismo qué era realmente la masonería.

De regreso a España, esa curiosidad me llevó a buscar respuestas. Leí, pregunté y, finalmente, llamé a la puerta de la Gran Logia de Aragón – Gran Oriente de Aragón.

Desde aquel día hasta hoy.

Con el paso de los años he descubierto que la masonería es, ante todo, una escuela de libertad y de reflexión. Un lugar donde aprender a escuchar antes que a convencer, donde el diálogo sustituye al prejuicio y donde personas con convicciones, profesiones y trayectorias muy diferentes trabajan juntas unidas por unos mismos valores.

En este camino he tenido el privilegio de compartir logia con hombres y mujeres de distintas creencias - y también con quienes no profesan ninguna - , procedentes de España y de muchos otros países. He conocido empresarios, trabajadores, docentes, profesionales liberales, militares, estudiantes, científicos y personas de los ámbitos más diversos. Todos diferentes. Todos iguales. Todos enriquecidos por el respeto mutuo y la fraternidad.

Esa diversidad es, probablemente, una de las mayores riquezas que ofrece la masonería y uno de los motivos por los que sigo creyendo profundamente en ella.

Si estas líneas han despertado tu curiosidad, te invito a seguir descubriendo quiénes somos y qué hacemos. Quizá, como me ocurrió hace ya algunos años frente a aquel edificio de Boston, descubras que la realidad es muy distinta de los tópicos y que la masonería sigue teniendo mucho que aportar a la sociedad del siglo XXI.

Será un placer recorrer contigo ese camino.

 

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