La humanidad, una incesante danza entre la luz y la oscuridad, ¿Un espiral decadente o una escalera al universo? ¿Cuál seremos? Pues, pienso que depende de la perspectiva. Es cierto que hoy en día nuestro mundo vive en una convulsión constante, acelerado por el desarrollo, crecimiento y avance tecnológico, transformándonos en seres dependientes y egoístas, ensimismados en nuestro propio mundo, nuestra burbuja, olvidando que hay más personas a diestra y siniestra que necesitan de nuestra ayuda, de nuestro calor, de nuestra amabilidad y hasta de una simple sonrisa en un día gris, algo que para muchos puede ser insignificante o un sinsentido, pero os puedo asegurar que esos detalles marcan un antes y un después.

Vengo de una generación en la que ser educado, saber las normas básicas de convivencia, ser amable y cordial son un don natural, algo que aprendías aún sin darte cuenta, sí, [aprender] son conductas que vemos e imitamos como una reacción en cadena, ahora bien, eso se puede aprender, pero el tener nobleza en tus sentimientos y un corazón puro con el amor a la vida como principal estandarte no, pues pasa que esto último viene de ti, nace y se expande como una flor en primavera, no se puede forzar a ninguno a sentir algo que no viene de su interior, eso no significa que sean malas personas, no significa que no tengan alma ni mucho menos, más bien diría que son menos empáticos, pero es allí dónde entra la luz que irradian los que si lo son, de alguna manera creo que así nuestro mundo mantiene un equilibrio, pues el sufrimiento cambia a las personas. Imaginaos que todos estuviéramos dando brincos de alegría y cantando por las calles, eso sería casi una película animada de Disney y no, así no van las cosas, jajaja.

Es cierto que esta sociedad de hoy es de las más moralistas de la historia, no me canso de repetirlo, pero es una moral un tanto hipócrita, porque existe y se aplica para ciertas áreas o temas en los que, desde luego no salgan perjudicados los beneficiados de dicha moral, no entraré en el mismo discurso de siempre sobre el patriarcado opresor, etc. Quiero resaltar es como podemos distorsionar la realidad hasta el punto de cegar nuestra conciencia y como ejemplo tengo a Venezuela, un país rico en recursos naturales, con las reservas de petróleo más grandes del mundo y bellezas naturales casi paradisiacas, gobernado y mal administrado por un grupo de personas que tal como dije al principio, viven en su propia burbuja, entonces, cuando veo las dos realidades que existen allí, como una gran parte del país muere en hospitales decadentes por falta de medicinas, como la gente padece por medio comer y digo medio porque la nutrición es pésima, solo comen para llenarse el estómago, porque os aseguro una cosa, el hambre duele y muy profundo, en el corazón, en el alma y luego en la dignidad, te sientes tan disminuido por llevar una vida tan dificil y la vez agradeces poder llevarte algo a la boca porque sabes que hay más personas pasándola mucho peor y es en este punto en donde quiero detenerme...

Este patrón de pensamiento solo despierta tu supervivencia y deja de importarte el resto del mundo, pierdes tus valores, el sentido de la bondad y el más duro de todos, [compartir] te conviertes en una bestia egoísta que solo piensa en alimentarse, sobrevivir y nada más. No es justo que ninguna sociedad en el mundo sea sometida a un ritmo de vida como este, no es justo que ninguna persona sea destruida a este nivel, no es justo que ningún país sea destruido como el mío, sí, el mío, soy Gilder Flores Pimentel, venezolano, latinoamericano, orgulloso de mis raíces y agradecido con la vida por darme la oportunidad de crecer, de pasar por estas experiencias que me ayudaron a saber quién soy en realidad y sí, esa bestia de la que hablaba era yo.

Es posible superar el dolor, no olvidarás las heridas, pero las cicatrices te ayudaran a inspirar a los que hoy sufren, pues el valor que debemos conservar por encima de cualquier situación es el amor.

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