Empujé una piedra en forma de escuadra y descubrí un laberinto de galerías masónicas en el subsuelo de Zaragoza.

 

Era el día de mi iniciación.

Caminaba nervioso por las calles de Zaragoza, buscando el lugar en el que me habían citado.

Acababa de jubilarme, tras más de 35 años trabajando como profesor de Derecho en la Universidad. Era sábado, y allí estaba yo. Con mi traje negro, corbata oscura y una mochila llena de experiencias que contar y muchas ganas de escuchar.

Llegué al punto que me habían indicado: un antiguo palacio renacentista en el mismo centro de Zaragoza y una pequeña escuadra grabada en una piedra.

La presioné. No pasó nada.

Hice más presión. De repente se escuchó un lejano "clic". 

Una puerta secreta se abrió lentamente.

Bajé con cuidado por unas escaleras hasta llegar a un gran salón abovedado. No podría creer lo que veían mis ojos. Inmensas galerías masónicas, con metros de estanterías llenas de libros antiguos, diferentes estancias para reuniones, obras de arte, esculturas y tapices. 

¿Esto es lo que andabas buscando?

Si es así, siento contarte que este no es el lugar. Te recomiendo que compres cualquier novela de Dan Brown.

Pero si buscas un lugar de libertad, reflexión, amistad y mejora personal, quizá te interese seguir leyendo.

Me llamó Germán.

Soy Hermano aprendiz de la Logia Juan de Lanuza de la Gran Logia de Aragón y todos los viernes, a las 3:33, envío un correo donde hablo de masonería, símbolos, valores y actividades.

Sin mitos ni fantasías.

Mi día a día como aprendiz.

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