RINU Y LA DERROTA

RINU que tenía un significado muy importante para los ciudadanos, decidió entrar y observar en el hemiciclo.

Sólo veía cabezas estrechas que parecían no tener fin.

Líneas quebradas desiguales, dentro de sus cavidades cerebrales.

RINU, lamentándose, decía que la experiencia demuestra que la cabeza debe estar bien asentada y con rectitud

y que lo que la gente quiere es que los parlamentarios se pongan de acuerdo en lo que representa RINU.

En RINU no existe un “tengo la verdad”, sino he hallado una verdad.

Tampoco hay en él “hay un solo camino”, sino que son innumerables los que conducen al mismo punto.

RINU es la esencia de la gente, “desplegada en los confines más diversos de las mentalidad humana”.

Por eso, no se cansa de repetir que no estáis obligados a sentaros en esos sillones, no os dais cuenta de que son todos iguales.

Al ser iguales, “también vuestras voces deberán tener el mismo sonido de voz y un vocabulario correcto”.

No os dais cuenta de que los ciudadanos sólo os ven pegados al sillón, y muchas veces con el rostro desencajado. 

RINU dice con pena y con pesadumbre: “la negación de lo correcto es el rencor” y así nunca puede haber acuerdo.

Vuestra fatalidad nos afecta a todos. “Entráis y salís con una venda en los ojos”, no veis, no escucháis nada.

Bajáis corriendo de la butaca para situaros en la tribuna, soltando un vocabulario ensayado y cansino. 

No os dais cuenta de que lo importante es que un discurso tenga coherencia, y conecte con los ciudadanos.

RINU dijo, “Si así lo hacéis, vuestro discursos aparecerán en los libros de historia, y seréis recordados con gratitud”.

De lo contrario un día cualquiera os señalarán con el dedo y dirán: “quitaros la máscara, no nos engañáis”. 

Sin embargo, si un día os sentís derrotados porque habéis elegido el camino recto, será el principio del triunfo.

En un principio, os encontraréis con la soledad y el aislamiento. Ésta os dará un mayor conocimiento de vosotros mismos.

Gracias a ella, no os dejaréis engañar con prebendas, ni sentaros en el hemiciclo como una pajarita en una exposición.

Diréis, “con mi derrota he conseguido ver lo que antes no veía”, “he alcanzado la madurez que no tenía”.

Ahora sabemos que tenemos la fuerza que antes no teníamos, y la madurez para enfrentarnos al hoy y al mañana. 

Nos erguiremos cuantos lo deseen, con RINU y su significado, siendo de ahora en adelante nuestra seña de identidad.

 

Jesús Aznar 18-10-2020

 

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