Hablar de simbología masónica es tanto como reiterar o reincidir en lo que constituye, sino la esencia, un aspecto capital en la francmasonería especulativa pues esta , bebiendo en las fuentes de los maestros canteros, de los maestros constructores medievales, y aún antes, en los constructores del “templo”,  ha adoptado y ha hecho suyos un importante elenco de elementos materiales, digamos visibles, que representan aspectos de muy variada y extensa etiología y significado.

 

No vamos a desarrollar aquí su etimología , ni las definiciones que se han dado a los símbolos (1), ni a relacionar los abundantes y cuantiosos símbolos que se utilizan en la francmasonería o, por ser más exactos,  de los que esta se sirve para representar, transmitir y servir de base y elemento para reflexión, entendimiento y comprensión de su significado, como vía o medio de desarrollo interior y progreso, fundamentalmente espiritual, del individuo. Tan solo su enumeración y glosa somera daría para escribir varios tomos ( 2).

Por otro lado, la consulta de cualquier medio divulgativo adecuado ( 3 ) puede ilustrar u orientar a un no iniciado sobre  la existencia de símbolos que pudiéramos denominar elementales en cuanto a básicos o más utilizados, pero no por eso menos importantes.  Muy al contrario.  Me estoy refiriendo, y tan solo a título de ejemplo, a las "herramientas" que aparecen en la simbología masónica, esto es, al martillo, el cincel y la regla respecto del grado de Aprendiz; La plomada, el nivel y la escuadra respecto del grado de Compañero; el lápiz, el marcador y el compás en el grado de Maestro, por citar algunos.

 

Pero no es esto lo que más interesa a los fines de este artículo. El símbolo, más allá de su apariencia física y aún de su significado social o convencional, tiene el poder, la facultad de remover, de interesar, de inquietar al observador interactuando con él de tal forma que este no va a quedar ni debe quedar impasible en su presencia. El símbolo tiene vida propia pero, en parte se encuentra manifestada y en otra parte no, en espera a ser descubierta y su magnitud es infinita. Pero el símbolo precisa, de forma indefectible, del observador quién apreciará, o no y en un grado u otro, aquello que el símbolo significa o entraña.

 

Es pues el observador quién está llamado a descubrir o a que se le revele, el transcendente significado del símbolo. Y esta profunda comprensión va a producir  en  un crecimiento del conocimiento y del espíritu (4).

 

La francmasonería propicia pues, a través de sus ritos, método, prácticas y enseñanzas, etc. elevar el nivel vibratorio espiritual del observador de modo que el Hermano iniciado pueda avanzar en la meditación y comprensión de los símbolos masónicos, viendo más allá de la imagen, y así renacer simbólicamente. Para ello  contará con  la ayuda, la fraternidad, de los hermanos de la logia que, en comunión y en positiva sinergia, persiguen idéntico fin.

 

Así, la piedra bruta inicial se irá puliendo poco a poco, hasta transformarse en un cubo perfectamente pulido.

 

 Miguel Ángel C. C.

 

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(1) Al respecto, se puede consultar el artículo "Símbolos para unir" , del mismo autor , en la página www granlogiadearagón.org ,de la Gran Logia de Aragón ,Gran Oriente de Aragón.

 

(2) En este sentido la obra "Masonería, símbolos, secretos, significado", de Kirk Macnulty, editorial Electa 2006, puede ser de gran utilidad por la profusión de notas, comentarios, imágenes a todo color de numerosos símbolos, fácil lectura, etcétera

(3) La enciclopedia libre Wikipedia en la acepción “simbología francmasónica” y en otras llamadas de similar contenido, desarrolla someramente aspectos aquí reseñados.

 

 (4) En este sentido se ha producido una corriente de pensamiento denominada "interaccionismo simbólico". La acción social desde la perspectiva de los participantes. Interaccionismo simbólico. Wikipedia.

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